Bienvenidos lectores!

Aquí encontrareis una pequeña novela de fantasía que iré extendiendo poco a poco. Deseo que sea de vuestro gusto ya que quizá con vuestra ayuda la pueda llevar a la luz.




Umarmungen und küsse.


XxReines00WasserxX




domingo, 16 de enero de 2011

Agua

                                                     ~  Prólogo~ 
Me pregunto si Ontario es un buen lugar para vivir…  Bueno, creo que aunque me resista seria inútil, mama estaba haciendo un gran esfuerzo por no derrumbarse, desde la muerte de papa, todo habían sido problemas, Deudas, facturas del hospital y mas deudas. Ahora que había encontrado un trabajo estaba convencida de que podríamos lograr pagar todo lo que debemos, es mejor no quitarle la ilusión. 




                                                        Capitulo 1

Notaba la caja pesada en mis brazos y los dedos entumecidos. Caminé hasta el coche de mi madre y abrí el portabultos, estaba lleno hasta reventar así que lo cerré y fui a la parte del copiloto. Mamá me estaba esperando dentro, apoyando la cabeza en el cristal y haciendo tamborilear los dedos en el volante, me senté y puse la caja sobre mi regazo.

-Ponte el cinturón. ¿Lo has cogido todo?- Me preguntó con aire impaciente. Le quedaba tan bien ese nuevo tinte color rubio fresa, su rostro ya de por sí, era dulce, pero la ola de color suave que remarcaba su semblante hacia que tuviera unas facciones tan dulces como severas, me encantaba las pequeñas arrugas que alargaba el contorno de sus pequeños ojos hundidos, color nuez- No quiero que se nos quede nada, probablemente no podremos volver aquí.

-Si mama –contesté rudamente mientras enganchaba el cinturón en la hebilla.

Ella suspiró y dejo caer la cabeza en el volante.

-Víz, no quiero sentirme culpable, ya hemos hablado de esto, es la única opción que tenemos de salir adelante -A mama se le empezaron a formar lagrimas en los ojos- La casa tiene muchos recuerdos, y yo también siento pena en venderla pero...

-No importa mama -La interrumpí- Lo entiendo, solo que al igual que tu, no quiero irme de aquí.
Mama intento sonreír, pero a causa de que la cara se había vuelto colorada por las lágrimas, le salió una mueca. Yo no pude evitar reírme, así que mama se miro en el espejo retrovisor y empezó a secarse la cara con la manga de la chaqueta.

-¿Así mejor?- Preguntó, sonriente.

Yo asentí.

Cuando llegamos a la estación de tren cogimos los pasajes, y esperamos en un banco al lado de las vías, mama aprovecho para ir al servicio. Yo esperé ahí, sentada observando a mí alrededor; Personas llorando al despedir a sus familiares, los agentes de seguridad con sus pistolas airsfoft  vagabundos durmiendo en las escaleras…

Mama llego justo cuando llamaron a todos los pasajeros del tren directo a Ontario. Cogimos las maletas y las cajas y entramos en el vagón del tren. Nos costó bastante encontrar nuestros asientos, cuando llegamos entramos en el habitáculo que nos habían asignado, y dejamos todo en el suelo. La habitación era bastante agradable; tenía papel pintado a rayas con tonos pasteles, en las cuarteadas paredes, los asientos eran de madera y encima de ellos reposaba una preciosa manta acolchada con encajes en las puntas, la ventana era de forma rectangular con un marco de madera color arenisco. Miré la habitación y me apené, sabía perfectamente que cuando el tren se pusiera en marcha me alejaría de mi preciada  Vancouver. Minutos más tarde el tren empezó a desplazarse con torpeza, y con un estruendo que lo seguía  a su paso.

De repente el tren paro en seco >pasajeros que llegan tarde< pensé. Poco más tarde aparecieron dos hombres de aspecto extraño; eran altos y de aspecto rudo, uno de ellos tenía una marca extensa, que le recorría el pómulo izquierdo, el parpado y parte de la ceja -Una cicatriz, quizá-  el otro hombre, tenía  diversas manchas blancas por toda la cara y unos ojos tan nítidos que
casi parecían no tener color, eran realmente intimidantes. Cerraron la puerta y miraron de arriba abajo a mama.

-¿Señora Anderson?- Pregunto el de la cicatriz en el ojo, con una voz tan ronca que casi no se le podía entender.

-Sí, soy yo, ¿Quiénes sois?-Pregunto mama.

-Yo soy Abraxas Bush, y el es Bäel Connor mi socio - Dijo el extraño hombre moviendo un dedo en dirección a su compañero- hablamos hace un par de semanas, estamos interesados en aquella figura suya.

- Ah, es cierto, la figura de cristal- dijo mama, mirando hacia el suelo- no estoy segura aun de si debería venderla, aun me duele tener que deshacerme de tantos recuerdos…

-No importa, tómese su tiempo señora Anderson, me dirijo a Toronto, al igual que usted, no me encontrare lejos, cuando esté segura de ello iré a visitarla.

-Es usted muy amable al tener tanta consideración, Ah, y- dijo mama con una sonrisa- llámeme Kathleen.

Estaba tan confusa, ¿Qué estaba pasando?, y ¿Quiénes eran esos hombres? ¿De que figura hablaban?, tenía que saberlo todo, al parecer mama me había estado ocultando bastantes cosas…

-Bueno, Kathleen, nosotros nos debemos ir, estaremos en el vagón de al lado–Con esas palabras el hombre de la cicatriz miro a los ojos a su compañero, y este sacudió la cabeza conmocionado mientras se dirigía fuera de la habitación- Espero tener noticias pronto.

El hombre, como si nada siguió a su compañero. ¿Qué acababa de pasar?, el señor Bush trataba de una manera bastante extraña a el señor Connor. Cuando los dos hombres abandonaron la habitación, la espesa niebla de intimidación desapareció, dejando tras ella plena comodidad.

-Mama, ¿a que figura se refieren?- Pregunté confusa.

-Bueno, he estado poniendo anuncios en facebook e imágenes de antiguos objetos de la familia, esperaba que hubiese alguien interesado en comprar algo, y al parecer, así ha sido.

-Mama, ¿que cosas has vendido?- al momento de pronunciar esas palabras mi corazón dio un vuelco, y note que me envolvía una sensación de exasperación demencial 

-Son cosas antiguas, que me dio tu padre hace mucho tiempo, he pensado que venderlas seria lo mejor –mama hablaba con recelo, evitando mi mirada incrédula.

-Y… ¿Qué es lo que quieren comprar?-Lo dije firmemente, tensando la mandíbula en señal de ira.
Mama, pareció darse cuenta de mi gesto y se inclino hacia delante frunciendo el ceño, lo cual se formo unas pequeñas arrugas por encima de las cejas, estropeando lo que podría haber sido una modelo para un anuncio de colonias.

-Víz, ¿Por qué le das tanta importancia?-Dijo en un tono severo- ¿No quieres olvidar todo esto?, por que lo haces tan duro todo, se que esto es un duro golpe y que salir de esto será muy difícil, pero no me puedo dar por vencida, debes ayudarme, he vendido esos objetos pensando en que nos ayudaría a las dos.

Yo no podía hacer más que mirar a mama paralizada, siempre había sido la típica madre hippie, que huele a jazmín y freesias, que quiere ser la mejor amiga de su hija, eso nunca me ha importado, incluso me ha agradado el echo de tener a alguien en quien confiar, pero ahora estaba confusa, nunca había visto a mamá hablarme con tal severidad.

-¿Ni tan solo puedo saber que figura es?- Yo suspire y me lleve las manos al cuello para acariciar el colgante de plata que me había regalado papa, hacia ya mucho tiempo.

Mama me dedico una media sonrisa.

-Es una figura con forma de lagrima, es mas o menos de este tamaño-Dijo separando los dedos dos centímetros y medio- me la regalo tu padre, dijo que era un objeto que llevaba en su familia hacia ya mucho tiempo…

- ¿Una lagrima?, ¿me la dejas ver? o ¿Es que ya la has vendido?- puse los ojos en blanco y solté un bufido acompañado de una sonrisa. Se quedó mirándome durante unos segundos con ademán guasón y luego me saco la lengua.

-Cariño-dijo intentando controlar la risa- está dentro de una caja, no recuerdo cual, cuando lleguemos la buscaremos.

Yo la miré y sonreí abiertamente.

-Disculpen, ¿desean algo?- La cabeza de una mujer morena de unos enormes ojos almendrados y sonrisa permanente aparecía entre las puertas.

-¿Perdone?- dije confusa

La chica rió disimuladamente, y entró un poco mas en la habitación, dejando ver una etiqueta plastificada que ponía Giselle, debía ser su nombre. Mama la miro con expresión ausente y por un momento pensé que se iba a quedar dormida,  pero entonces se llevo una mano a la boca y empezó a gritar.

-¡¿Giselle?, ¿Eres tu?!- Mama se levanto rápidamente y la abrazo mientras la chica intentaba caer en quien era la extraña mujer que la estaba acosando. La chica abrió los ojos como platos cuando la reconoció.

-¡¿Kath?, cuanto tiempo!- Las dos estaban cogidas de la mano, hablando de cosas que yo no lograba entender. Cuando se dieron cuenta de que en la habitación no estaban solas, se separaron, entonces mama se dio la vuelta y me miró, tenia los pómulos rojos por la excitación y unas pequeñas arrugas debajo de los ojos por la abierta sonrisa que se le había formado.

-Víz, esta es Giselle Bennett, estudió conmigo en el instituto- dijo tosiendo para disimular la extraña e incomoda situación.

-¿Víz?, ¿así te llamas?, que nombre tan bonito- Dijo Giselle, cogiéndome una mano y zarandeándola de arriba abajo- ¿Sabes?, significa agua.

-Vaya, mm... Gracias, así que… ¿Agua, ehh?-Dije dirigiéndole una mirada a mi madre.

-Si, tu… Padre, pensó que ese nombre seria adecuado para ti- Al recordar a papa, mama carraspeo de forma cortante y miro a distintos puntos de la pequeña habitación, la ventana, los sillones, la puerta abierta, siempre intentando evitar los ojos que la miraban con curiosidad.

- Kath, luego seguimos hablando, aun quedan tres días para llegar a Ottawa, y yo tengo que servir comida a los demás pasajeros. -alargo la mano para coger una bolsa de patatas fritas- Tomad, si queréis algo mas solo tenéis que pedírmelo- Sonrió, y me invadió un sentimiento de calma tan intenso que deseé tirarme al sillón y quedarme rendida ahí mismo. Pero me contuve.

- Kath, me alegro de que nos hayamos encontrado aquí, Víz, me alegro de haberte conocido.
Giselle abandonó la habitación, y me sentí vacía, como si se hubiera llevado toda la calma y comodidad consigo…